Blasón de UCLEA

El Blasón de la Universidad del CLEA.

Una descripción de su significado.

 

«Descripción del Blasón del Clea:

Es un escudo de arco de medio punto invertido, con el campo dividido en dos cuarteles superiores y un cortado inferior, con esmalte en plata; contiene las siguientes figuras:
En el cuartel a la diestra la Estrella de la vida: Símbolo adaptado como identificación del personal paramédico.
Cada uno de sus brazos: Detectar, Informar, Responder, Cuidado en la escena, Cuidado en el traslado y Traslado al Centro Optimo. Al centro el báculo de Aesculapius como símbolo de vida.
En el cuartel a la siniestra una Casatorre: Símbolo de fortaleza, construcción sobre bases sólidas y permanentes. Libertad, notoriedad y nobleza.
En el cortado inferior contiene Dos Leones Rampantes, que significan: Clemencia, perdona a los que se humillan y tolera a los que se resisten; los dos leones afrontados representan la figura de Cristo, principio de justicia: Benévolo con los justos y magnánimo con los malvados.
Al centro entres los dos leones rampantes se encuentra la Cruz de Asturias: que significa “A Dios no le hacen falta lanzas, sino que da la palma de la victoria a quien quiere”, esta Cruz tiene un lema esculpido en su reverso: «Con este signo el piadoso es protegido. Con este signo el enemigo es vencido».
Por último, se encuentran los timbres: una divisa rectangular superior con las siglas de la Institución C.L.E.A. y una divisa inferior, situada en un listel con una frase latina: “Amat Victoria Curam” que significa: “La Victoria es propicia a los que se preparan”.
Esta pequeña frase en latín, cuya traducción sería «la victoria es propicia a los que se preparan», usado en la antigüedad con un gesto , el de «v de victoria», que, hoy día, es realizado con mucha frecuencia, pero con unos orígenes y significado primigenios conocidos por pocos. Según las fuentes, se trata de un signo, empleado de manera exclusiva por los arqueros, que se remontaría a los combates de la Edad Media. A través del mismo, estos guerreros pretendían mostrar a sus adversarios que todavía disponían de los dedos necesarios para tensar la cuerda del arco y hacer uso de sus flechas.»
Un poco de historia:
Marqués de Avilés, en su “Ciencia Heroyca”, publicada allá por 1725: “el Blasón es el Arte que, con términos, y voces propias de él enseña en la inteligencia del Escudo de Armas, la de los esmaltes, figuras, y ornamentos, el orden de componerles con reglas, y preceptos ciertos, a el modo que le tienen todas las demás Facultades, y Ciencias”. La heráldica como hoy la entendemos tiene origen medieval y aparece en Europa occidental alrededor del siglo XII.
En función de su ámbito de aplicación concreta, la heráldica puede clasificarse en:
  1. Heráldica gentilicia: de los individuos, familias o linajes.
  2. Heráldica cívica o civil: de las entidades territoriales. Ésta se subdivide a su vez en nacional, provincial y local (y en el caso de España, de las Comunidades Autónomas).
  3. Heráldica corporativa: de las entidades, públicas o privadas, de carácter civil: Universidades, Colegios y Asociaciones profesionales; clubes deportivos, sindicatos, etc.
  4. Heráldica eclesiástica: de las personas, instituciones o entidades de la Iglesia.
  5. Heráldica militar: de las personas, instituciones y cuerpos o entidades militares.
  6. Heráldica industrial: de marcas o productos elaborados por las empresas.
  1. Forma del escudo
El primer elemento en el que debemos fijarnos al observar un escudo heráldico es su forma exterior.
En el caso del Clea se decidió por el arco de medio punto invertido
  1. Campo y Particiones
Se denomina campo del escudo al espacio comprendido dentro de las líneas que limitan el mismo.
El Clea decide dividir su campo en dos cuarteles superiores y un cortado inferior.
III. Esmaltes
En Heráldica se denomina esmaltes a los colores con que se pinta tanto el campo como las figuras del escudo.
Se decide utilizar un fondo pateado, que para fines prácticos se considera el blanco, considerando la propuesta del jesuita italiano Silvestre Pietrasanta en 1638, conocida como rayado heráldico, que consiste en simbolizar cada uno de los colores o metales por medio de señales gráficas. Así, se representa la plata, dejando el campo en blanco.
  1. Figuras
Se denominan figuras o piezas a todos los objetos que se colocan en el campo del Escudo.
El el blasón del Clea se incluyeron:
  • Estrella de la vida
  • Casatorre
  • Leones rampantes
  • Cruz de Asturias
  1. Ornamentos exteriores del escudo.
Los ornamentos o adornos exteriores del escudo reciben el nombre general de timbres. Los timbres no formaban originariamente parte del blasón y podían variar a voluntad del titular. Entre los más comunes se pueden citar: coronas,  yelmos, bureletes, cimeras, lambrequines, tenantes y soportes; mantos, banderas, cordones y palmas, encomiendas y collares de las Ordenes Militares, pabellones, divisas, y la voz de guerra.
Se decide únicamente colocar por una divisa rectangular superior con las siglas de la Institución y una divisa inferior, situada en un listel, que en este caso es una frase latina.
  1. Forma de blasonar
Para interpretar adecuadamente un escudo hay que tener en cuenta que éste se personifica, es decir, que la derecha del escudo se corresponde con la izquierda del observador y viceversa, y que, longitudinalmente, el escudo se divide en jefe, centro y punta.
Al blasonar o describir un escudo hay que seguir el si­guiente orden: Cuando el escudo está dividido en diferentes particiones, antes de pasar a la descripción de sus cuarteles se indicará de qué forma está dividido (partido, cortado, cuartelado, etc.); después se procederá a la descripción de cada partición como si se tratase de escudos diferentes, or­denándolos de modo que se blasonen primero las particiones que se hallen en el jefe y en la diestra del escudo. Si sobre estas particiones va alguna pieza sobre el todo, se blasonará en último lugar. Cuando dos o más particiones tuvieran una bordura común, ésta se blasonará después de dichas particiones.
Primero se describe el campo del escudo, es decir su es­malte; habitualmente se usa la fórmula:
“Trae campo de…” o “Trae de…” Después se blasonan las piezas y figuras, empezando por la principal, siempre que ésta no sea jefe, campaña o bordura, en cuyo caso se blasonarán al final. Las figuras que se cargan a otra, se blasonarán inmediatamente después de esta última. Una vez blasonado el interior del escudo, se blasonan los timbres, con el siguiente orden: el yelmo, la corona que pueda hallarse sobre él, los lambrequines, las cimeras y banderas, las encomiendas y collares, los tenantes y soportes con los adornos que tuvieren, el manto con sus atributos y en último lugar las divisas y voces de guerra.
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